PRESENTACION

Geertje van Os

 

Ya llevo muchos años visitando Extremadura con mucho agrado. En casi todos los pueblos o ciudades, adonde voy, me encuentro con gente que me dice: ‘Mi padre era emigrante y trabajó varios años en Holanda.’ Cuando les pregunto por más detalles muchas veces no saben contar más; incluso entre familiares cercanos, hay poco conocimiento sobre la vida que el padre llevaba en Holanda. ¿En qué empresa trabajaba y qué hacía exactamente? ¿En qué región o ciudad vivía? ¿Cómo era su entorno y en qué tipo de casa vivía? ¿Cómo era su relación con los holandeses? ¿Aprendió el idioma? ¿Qué comía, cómo dormía y qué hacía en su tiempo libre? ¿Cómo se sentía, se ponía enfermo muchas veces y tenía mucha nostalgia? Los años de la emigración a menudo están rodeados de incógnitas. Las familias echaban de menos al padre y pensaban, sobre todo, en su vuelta a casa, pensaban en las vacaciones o en el momento en que habría ganado suficiente para regresar a casa para siempre.

 
 

En este libro quiero mostrar cómo fueron los años de la emigración, cómo era la vida diaria de los obreros españoles en Holanda. Unos han vuelto para siempre al cabo de unos años, otros han hecho venir a su familia y siguen viviendo en Holanda. Otros han vuelto a España después de jubilarse pero tienen hijos y nietos que todavía viven en Holanda. Incluso para los que sólo han vivido en Holanda unos años y que quizás han hablado muy poco sobre este período, la emigración fue un acontecimiento con consecuencias muy drásticas tanto para su propia vida como para la de sus seres queridos. Muchísimas personas de Extremadura tienen, de una u otra forma, un vínculo con Holanda debido a la emigración en los años sesenta, en los que la empresa de Philips contrató a muchos obreros en la provincia de Cáceres.

 
 

Para este libro he hecho investigaciones en Eindhoven y sus alrededores o sea la región sureste de Brabante. La provincia de Brabante es conocida en Holanda como una región agradable donde viven personas amables, que saben vivir bien la vida. Aquí se encontraban las fábricas de Philips donde trabajaban miles de personas. Cuando el mercado laboral en Eindhoven y sus alrededores estaba agotado completamente Frits Philips, que era en aquellos tiempos el presidente del grupo de empresas Philips, decidió en persona contratar mano de obra en España. Los primeros grupos de emigrantes venían del norte de Extremadura. Nadie podía imaginarse entonces que, con la llegada de aquellos hombres, no sólo se solucionaría el problema de la falta de mano de obra sino que también se crearía un pueblo nuevo: una colonia española en el sureste de Brabante, que ya lleva escribiendo su historia más de 45 años.

 
 

Aprovecho esta oportunidad para agradecer a todos la información, la cooperación y los materiales que me han ofrecido.

 

Geertje van Os

Emmen, mayo de 2009

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