CUANDO LA POLITICA SE CONVIERTE EN EL ARTE DE HACER EL MAL

La señora Josefa Armesto de Eindhoven, me pasó el siguiente artículo publicado en el periódico de Eindhovens Dagblad en 1985. Es la dramática situación de un matrimonio de hijos de emigrantes españoles en Eindhoven, que entre las culturas holandesa y española perdieron la nocion de su verdadera identidad: José Luis Luengo y Ana Ortega, que en 1981 (después de muchos años en Holanda) decidieron regresar a España. Pero no les fue bien y pasados unos años intentaron volver a Holanda con la intención de quedarse en este país. Philips les volvió a dar el trabajo que dejaron cuando regresaron a España, pero el gobierno holandés les prohibió la estancia, a pesar de que su hijo mayor, (de los tres niños en la foto, el que está en el medio) había nacido aquí y estaba enfermo, pues desde su nacimiento pedecía una lesión mental. En España no supieron encontrar el centro adecuado para tratar el problema de su hijo Ismael. El gobierno holandés, decidió que el niño podía quedarse en Holanda con otros familiares para que pudiera ser tratado su problema, pero sus padres y hermanos debían de regresar a España. Era difícil comprender que este país al que consideraban como una de sus dos patrias les cerrara las puertas. De nada sirvieron algunas acciones que se tomaron en contra de esa medida gubernamental, cómo por ejemplo este artículo del periódico Eindhovens Dagblad. Ellos se fueron, con la pena de quedar aquí a su hijo y la sensación de haber sido expulsados de casa por una madre. El niño no comprendía porqué sus padres y hermanos se despedían de él llorando y él, quedaba aquí con unos familiares. Pasado un tiempo, la situación era insostenible, pues era difícil vivir lejos de su hijo al igual que era difícil para el niño vivir separado de sus padres y hermanos. En vista de que el Ministerio holandés les había cerrado las puertas definitivamente (unos años después España pasó a ser miembro de pleno derecho de la Comunidad Ecónomica Europea y se habrieron las fronteras para los trabajadores) tomaron la decisión de llevarse a su hijo a España y olvidarse de la Holanda que trajo aquí asus padres para que ayudaran a solucionar el problema laboral que entonces sufría. En España, José Luis y Ani buscaron y buscaron el centro más adecuado para su hijo, pero no lo encontraban y el niño sin poder ser tratado adecuadamente empeoraba cada vez más su estado de salud. Después de muchos años de lucha y gracias al gobierno autónomo de la Junta de Extremadura que decidió subvencionar el coste, Ismael fue internado en Málaga en un centro especializado en esta clase de síndromes. El día 2 de marzo del 2004, Ismael fallecía en un hospital malagueño y aúnque los resultados de la autosía no se conocían en estos momentos, todo indica que el fallecimiento se ha debido al uso descontrolado de las medicinas que recibía para tratar su problema.

Yo me pregunto: viviría Ismael aún si el Ministerio holandés hubiera sido más flexible y humanitario en aquellos años? Yo, personalmente creo que sí, que aquí habría sido tratado de otra forma y con mejores cuidados de los que ha tenido, pero bueno, lo mejor no es comerse el tarro con lo que pudiera o no haber sido, yo, de lo que sí estoy seguro, es de que algunas políticas y algunos políticos que se hacen llamar demócratas o democráticos son simplemente sicarios del arte de hacer el mal.

MALT

Si le interesa puede visitar la pagina-web en memoría de Ismael Luengo Ortega. http://perso.wanadoo.es/ismaello/index.htm

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