Aquí les presento un manuscrito de Juan F. Diaz Ruiz, un emigrante andaluz y como él dice: "desertor del arado", en la República Federal de Alemanía.

En la primavera de 1962 Juan partió en tren hacia Madrid y desde allí hacía Alemania. En esta foto de mayo de 1962, le podemos ver sentado a la derecha, almorzando junto con otros compañeros de viaje en el Hotel Bacco de Madrid.

Este testimonio que aquí les presento es una crónica muy importante para poder comprender un poquito como fueron aquellos difíciles días cuando cientos de españoles salieron hacia Europa buscando un futuro mejor para sus familias.

A demás está cargado de una filosofía humanista, muy personal y todo expuesto con el típico humor que caracteriza al pueblo andaluz.

A raiz del artículo que publicamos en mayo del 2003, la antropóloga holandesa Geertje van Os y un servidor en la revista de Carta de España ( nr. 583) sobre los cuarenta ños de la llegada de los primeros emigrantes españoles a Eindhoven para trabajar en la Philips (en este artículo la redacción de Carta de España se confundió y puso 'Phillips') este señor decidió reaccionar y la siguente nota fue publicada en la mencionada revista:

(…partió en el tren de la 'nostalgia' dirección a Madrid: y de Madrid al cielo, como él le había ecuchado decir a los toreros.)

Cuando leí esta nota en Carta de España, me puse en contacto con el señor Juan Francisco para pedir- le que me mandara alguno de esos ma- manuscritos a los que hace mención en su nota, para exponerlos en esta página web, pues aunque nuestros padres vinieron a Holanda y ellos a Alemanía, ambos acontecimientos per-tenecen a la misma página de la historia de esta emigración española.

M.A.L.T.

él, pero con letra pequeña.

 

Era un día de esos hermosos de primavera, pero él no lo veía así, él lo encontraba cargado de opacidad por tener que abandonar la cuna que le dió la vida. Como él, igual que tantos otros, procedía de la zona agraría, que hasta se le podía llamar 'desertor del arado', por haber abandonado la herramienta de cultivar la tierra. Aunque lo hizo por imperativa necesidad, para buscar el sustento en las regiones más industrializadas del norte: de España o del extranjero, pero el arado y el terruño jamás le perdonarían…

Sería por aquello que decían: 'que los españoles emigraban porque tenían espíritu de aventureros', que él votó por lo último, es decir, por irse lo más lejos posible porque así más grande sería la 'herosidad'. Aunque en resumidas cuentas, todo se quedaba en teoría, porque sobre el terreno, es decir, en la práctica, el principal motivo de emigrar era el de la barriga vacía, que nada tenía que ver con las falacias que decían los que la tenían llena.

En resumen, que él se decidió por salir de su tierra natal, Cádiz igual que lo hicieran cinco siglos antes otros emigrantes rumbo a las 'Indias Occidentales', que lo harían por los mismos motivos que él y no porque les deslumbraran las famosas tierras fértiles del Nuevo Mundo; sino porque desde dentro sus hermanos más privilegiados les azuzaban sus mastínes: él no iba hacinado en las bodegas de los barcos como los emigrantes de antaño - que tal vez, valla usted a saber, irían 'rebujados' con los cartujanos ( el pura raza caballo andaluz que por primera vez embarcaron en Cádiz con destino al otro lado del 'charco').

Nó, aunque en lo común coincidieran, él no marchaba igual que lo hicieran aquello pobres desdichados ( que pronto se olvidaron de las desdichas…), tanto en lo positivo como en lo negativo. Por esto último él encontraba ventaja, pero por lo primero no era igual: él no se podía instalar por su cuenta como ya lo hicieran en su día aquellos emigrantes más aventajados, él sólo había vendido - mediante contrato - sus fuerzas de trabajo, y no al mejor postor, sino al que encontró. Y gracias a Dios de que pudo rebasar los controles médicos por tener los organos del cuerpo en perfecto estado. El culo, perdón, el ano como se dice en castellano, no presentó 'huéfano' como los caballos cuando están enfermos de los pulmones.

Por la dentadura, que era donde más incapié hacía los facultativos alemanes, tuvo suerte ( también antaño, en tiempos de la esclavitud legal, era lo primeron que le miraban a los esclavos): 'buey que no mastica, no tira del carro'. Por fin, todo se quedó en sólo un poco de bochorno, que él tuvo que pasar por quedar desnudo delante de una señora, muy guapa por cierto, alemana, que era doctora, que les reconocía el pene y los testículos. Cosa normal en Alemanía, pero en España aún estaba a cien años luz: en teórica para hacer el carnet de conducir, los hombres no podían estar junto a las mujeres.

Después de todos los trámites burocráticos unido a su maletita de madera ( para pagarla con las primeras divisas que ganara) partió en el tren de la 'nostalgia' dirección a Madrid: y de Madrid al cielo, como él le había ecuchado decir a los toreros. Pero el cielo que a él se le avecinaba estaba cargado de nubarrones negros que se le pasarían días y días sin ver el sol buscando plata en el interior obscuro de las 'minas'.

Ya caminando por las tierras del 'escudero barrigón y de su señor entristecido por los problemas de la sociedad de su época', se dió cuanta de que aquel 'monstruo utópico' para los de antaño' para él estaba bastante anticuado. Pues, cuando llegó a Madrid, hasta llegó a dudar si aún era él o una 'gallina'que se había escapado de los últimos vagones, que venía a tope de animales de dos 'patas', y en un abrir o cerrar de ojos, por parte de magia, se hubiese él transformado en una gallina, por venir toda la noche durmiendo en un palo que eran los asientos de madera de los vagones de tercera o 'cuarta' del tren.

Con alguna mejora en los ferrocarriles del norte de España, consiguió de llegar a Hendaya. Por fin entraron en la Europa de aquellos años, ni más buena ni más mala, sólo que para los españoles venía a ser lo mismo que para 'los espaldas mojadas pasar el Río Grande', o los del 'Bloque Oriental pasar el Muro de la vergüenza', o los de las 'Pateras' de nuestros días.

Las demás fronteras, tanto él como sus compañeros, las pasaron con el tren en marcha. Ya en la ciudad de los carnavales, pero no Cádiz, ni Tenerife, de del famoso Río de Brasil, sino de Colonia (RFA), el tren paró, los vagones abrieron sus puertas, y a la par que bajaban él con todos los demás, iban formando fila igual que los soldados. Cuando el convoy terminaba de dar su útimo chirrido, producido por las llantas sobre los railes del ferrocarril, ya estaban todos formados, es decir, igual que los soldados, no sólo en la forma sino en la rapidez: ya empezaba a funcionar la disciplina alemana, que era una de las cosas que más tarde llegó a apreciar en el país de Goethe, porque sin disciplina, creía él, a parte alguna se llega, pero disciplina pura, nada de abusos de autoridad que algunos confunden. Ya formandos, les colgaban un cartón en el cuello con el número que les pertenecía a cada uno, para que los dueños de la 'mercancía' quellegaba, cada cual supiesen la que les pertenecía.

En unión de otros andaluces y algunos gallegos a él le tocó a la importante ciudad de Dortmund. Importante por sus industrias y sus fábricas de cerveza, porque para él, la encontraba como una ciudad de exilio - político o económico - que más dá; aunque en principio diferencien bastante pero al llegar al país de acogida la diferencia es poca: que unos tengan más derechos en una cosa y otros los tengan en otras, pero lo que es el sentimiento moral, la nostalgia es compatible. En ambos casos quedan atrás todo lo querido y amado, hasta la Patria, que estando en ella jamás se piensa, profundiza en el corazón. Pero la Patria, la Madre-Tierra que te vio de nacer, que aunque algunos crean que es igual, jamás se puede confundir con el nacionalismo: pues mientras lo primero es amor lo segundo es vandalismo. Mientras lo primero te hace amar al prójimo, lo segundo te hace de odiarlo, es igual que la medicina: en pequeñas dosis te cura, en cantidad te mata.

De todas formas él, se llevaba de refrán: "que no hay mal que por bien no venga". No es que él estuviese contento con haber tenido que emigrar, pero por lo menos una cosa aprendió, a sentir hasta la médula todo lo que quedó allí en el terruño, hasta la Patrona del Pueblo, que estando allí jamás había sentido como ahora la sentía. Tanto, tanto, que le dio ánimo y valor para encomendarse a ella: a la Virgen de los Santos, pero que él en su plegaria, que mentalmente rezaba a diario le puso e sobrenombre, Madre de los Desamparados:

"Madre de los Desamparados

tú eres como la Patria

como la Dulcinea de Don Quijote,

cosa que ni se come, ni se ve, ni se nota:

¡cómo el viento, que se siente!

Yo antes te veneraba por disfrutar de tu fiesta

pero bien sabe Dios, de que mi fe era muerta,

ahora te tengo muy lejos y no veo tu jubileo,

mi ilusión está perdida, pero mi fe está viva.

Madre e los Desamparados

que te veo en todas partes,

mi Dulcinea encantada

que siempre va en mi estandarte…

Otra cosa que él sintió, más de cerca y más sencillamente, creía que era eso que le llamamos fe, que también en el 'calvario' de la emigración se llega a notar con diferencia, aparte de las creencias de cada cual.

Cuando él llegó a Dortmund, aún no había Misiones Católicas Españolas, pero ya estaba un sacerdote, que los exagerados decían: '¡ Qué tío más cojonudo! - en la tierra de los tuertos, un cojo es rey - dirían ellos: como la mayoría de los que allí había, el cura que habían visto en España, era el que les decía misa en el cortijo antes de empezar las labores del domingo, y por regla general les decía: 'que había dos señores, uno en el cielo y otro en el la tierra. ¡Dios y el dueño del cortijo!" Así que él y los demás parroquianos de la residencia donde estaban hospedados, al ver la sencillez del padre Félix, que así se llamaba el capellán de emigrantes, quedaron sorprendidos, y hasta él se preguntaba: ¿ si todos los curas fuesen como éste, tal vez habría más creyentes? Pero con la mayoría de lo que nos hemos dejado atrás el que cree es porque no tiene otro remedio. Don Félix llegó acompañado del obispo de Pederborn ( jefe de la Diócesis del territorio donde ellos se encontraban) y de un sacerdote alemán, que había aprendido español en la Argentina.

El Señor obispo, después de saludarlos y darles la bienvenida - traducido por el cura alemán -, tuvo la paciencia de escuchar algunos de los ruegos que le hacían, aunque más tarde todo quedara en eso: en un recuerdo. En fin, que aquello terminó como los teatros, con sainete: con un fandanguillo que cantó un compañero andaluz.

Aquel día por ser festivo, cuando el señor obispo marchó acompañado del 'padrecito'‘como le decía el sacerdote alemán a don Félix.) y del otro sacerdote, él con algunos más se fueron al centro de la ciudad de Dortmund, cito en la Kampstr., donde se encontraba el famoso 'Bar de los Pollos". Nombre dado por los españoles a este lugar, sería porque por primera vez veían los pollos dando vueltas en el asador, lo cierto que allí se satisfacían a su antojo y además, por el sistema de los mudos que era la única lengua que ellos entonces sabían: medio pollo asado se daba la vuelta con la mano diestra por la cintura, si por lo contrario querían un "pollaso"como les llamaban algunos al pollo entero, con hacer una circunsferencia con la mano bastaba. Otros, los que ya empezaban a tartamudear, decían un 'quiriquiquí', y cuando en el mercado compraban una gallina, pedían la 'Frau' (mujer, señora) del quiriquiquí'.

Todo esto, más tarde se fue subsanando, cuando se abrió la Misión Católica en la calle Düsseldorfstr., y los actos religiosos se celebraban en la Iglesia de San José, cita en la calle Heroldstr. En la Dusseldrofstrasse por aquellos años, él diría: de 'pateras', pero trás de los montes, como dicen los portugueses, pues una parte grande de los emigrantes españoles entraban en Alemania por los montes, es decir, por donde no había frontera o se podía desviar la vigilancia. En resumen, que la Misión Católica Española, se curaban muchos 'granos' que les salían a los emigrantes españoles de la época. En Dortmund no había, que más tarde se abrió, Agregaduría Laboral dependiente de la Embajada de España en Bonn, así que todos los problemas de este 'mundo'los tenían que arreglar los de la Düsseldorfstrasse, hasta los pasaportes los llevaba el cura al Consulado de Dusseldorf.

Ya que él llevaba algún tiempo en Alemanía y decidió de traer la familia, le escribió una carta bastante amplia a la mujer, no sólo por ponerla al corriente de lo que ya por experiencia sabía, sino al mismo tiempo alertarle y aconsejarle, mayormente, de la forma que tenía que hacer el viaje.

Querida Pepita:

Currelo tantas horas que no me da tiempo ni de rascarme la 'tripa'. A veces me ocurre como cuentan de Don Quijote, cuando leía los famosos libros de caballería, que se pasaba las noches de claros en claros y los días de turbios en turbios. Yo también me paso las noches de claros en claros y los días de turbios en turbios, dicho en otras palabras para que tú me entiendas mejor, te diré que empalmo los días con las noches buscando 'marcos' para los 'cuadros' que pintamos los 'gastarbeiter' o trabajador invitado como me han dicho que quiere decir los que traducen. Yo diría 'Intruso' con mayúscula, porque lo que yo diga sé que de tí no pasa, que por eso lo digo, o sea, como decimos ahí: 'como el que tenía un tío en Graná que ni tenía tío ni tenía ná'. Continuando con lo mismo: en este país hay unos lindos 'marcos' pero para tener acceso a ellos hay que destrozarse dando martillazos.

Volviendo otra vez con lo de aquel famoso Hidalgo, que dicen que se le secó el cerebro de leer tanto libro de caballería, y a mí se me seca el sudor por no tener tiempo de limpiármelo, porque en este corazón de Europa aunque haga frío - será por la fundición - a veces atiza candela.

Cuando tú vengas procuras de hacerlo en un tren de tercera, de cuarta o de quinta, la cuestión es que no tenga camas de literas. Te advierto, porque una vez tuve que dejarle la litera que yo había pagado al que venía al cargo de dichas camas y irme a la que él me quiso dar, para que el 'meruluzo' se 'enroscara' con una alemana, que viajaba de turista, y se pasara toda la noche con ella, cómo, ya te lo puedes figurar. Lo cierto, que por eso te ,lo advierto, esta clase de gente no son de fiar, y lo mismo que lo hacen con las extranjeras lo hacen con las españolas, y un momento débil lo tiene cualquiera: 'más vale prevenir que curar' dicen los entendidos. También hay otras clases de trenes, que yo los conozco porque viajé en uno de ellos hasta Madrid, estos son los que van quedando del "GLORIOSO MOVIMIENTO", que del movimiento sólo conservan el nombre, porque moverse se mueven poco.

Cuando llegues a la frontera de Francia, con lo primero que tropezarás, con unos señores vestidos de azul, pero tú tranquila, que estos ni son falangistas ni mecánicos, son 'gendarmes', policías franceses, que aunque vistan de azul pero nada quieren saber de mecánica, eso sí, ven algunos 'tornillos' que no son del color del que ellos esperan que les entren por las puertas de Europa, hacen igual que los conocedores de 'cochinos' ahí en el pueblo cuando los seleccionan: oscuros aun lado y claros al otro. Sí, querida mía, porque en la viña del Señor hay de todo, y a veces te meten 'gato por liebre', es decir, gatos pardos por gatos romanos y aunque para nostros es igual - porque todos estamos metidos en el mismo saco - pero para los seleccionadores del 'Parque Zoológico de la rica Europa' no es lo mismo.

Después que te montes en el tren en Francia, que ya será un convoy europeo, procura que no te ocurra lo que me sucedió a mí la primera vez, que el tren que yo tuve que coger, que ya lo había bautizado con el nombre de 'El tren de la Esperanza', poco fue lo que duró ese bonito nombre, que fue sustituido por un nombre de guerra: 'el Acorazado'. Le puse ese nombre, porque estuvimos toda la noche sin poder salir. Las puertas no se abrieron hasta llegar al punto de destino, es decir a Alemania.

¿ Cuantas cosas pensé yo aquella noche? Pero por no disponer de espacio para contartelo todo, sólo te diré los versos que una vez me enseñó la 'Tía Franquista' la que estaba 'rebujada con el Poloncho'. Estos humildes versos me ayudaron mucho a salir del paso. Yo los decía como si estuviera rezando el Padre Nuestro, o mejor dicho, el rosario, porque los recé por lo menos cuarenta veces para poder aguantar el mal tiempo: hambre y sed, sobre todo esto último. Me hincaba de rodillas en mi maletita de madera y meditaba por largo tiempo, y aunque algunos, con la cabeza vacía y los músculos llenos, se cachondearan de mí, pero yo rezaba y rezaba 'mis versos', y aunque dijeran lo contrario a nuestros problemas, a sea, que unos eran por no haber comido ni bebido y los otros, los de los versos, eran que había comido gracias a los amos:

"Ya hemos comido gracias a nuestros amos

que ellos se vean como nosotros estamos

metidos en un zarzal, donde ellos no puedan salir,

ni nosotros entrar…"

Está claro, y lamento de decirlo, pero si a tí te ocurriera algo por el mismo estilo, para mí sería mucho mejor, por lo menos estaba tranquilo de que en Francia no te 'jodían', es decir, que estaba seguro de que no te harían daño los de 'afuera', que por lógica, tampoco podrían entrar. Aunque estoy completamente covencido de que a tí no te ocurrira lo mismo, cuando yo vine lo hacían: para que no pasaran 'rucios por plateros'.

Cuando llegues a Alemania, gasta cuidado, que los del uniforme azul no son 'gendarmes', son funcionarios de los ferrocarriles alemanes, que visten parecido a los de RENFE en España. Aquí los 'Bulle', como les decimos a la policía cuando ellos no se enteran, visten de color verde-oliva, parecido al uniforme de la Guardía Civil de nuestra querida tierra, y si me apuro te diría: igual que el que tenían los carabineros que 'Franco injertó en guardia civiles', ¡ De esto último me supongo que te acordarás! porque a tu tío Curro lo traían 'frito', quitándoles las 'mochilas' de café y de tabaco, que él se abastecía de los revendedores de la Línea de la Concepción. Sí, si mal no recuerdo de donde son los 'piojosos'. Creo que este mote le vedrá a los que son de la Línea, de la piojera que criaron cuando se hacinaron en barracones huyendo de los que invadieron Gibraltar, que hay quien diga que los invasores eran piratas, yo no lo voy a discutir, pues tanto unos como otros, tanto vencedores como vencidos, están muertos, y de los muertos dicen: que si hablamos sea para bien.

Después de que ya estés aquí en la Republica Federal de Alemania, yo te arrecogeré con un taxi en la estación de Dortmund, para que no corras con mi misma suerte, que ya te conté en otra carta anterior, eso de cuando nos pusieron el número en el cuello, que parecíamos pavos puestos a vender en el mercado. Luego, el recibimiento que nos hicieron en la residencia donde nos hospedaron cuando llegamos, 'igual que a un ministro con su séquito'. Eso era sólo al principio, cuando se daban cuenta de lo que verdaderamente eramos, pronto desfenestraban el protocolo, o sea, que rapidamente tiraban todos los papeles por la borda, para mirarnos de cerca y censurarnos muy detenidamente, para al final darse cuenta, que lo que llegaba sólo eran un par de patas y un par de brazos por unidad, la cabeza no contaba, si estaba vacía mucho mejor. En resumen, mercancía barata, pero eso sí, muy rentable, para que me comprendas mejor, cosa que deja mucho dinero, o sea, que los que la pillan se forran con ella. Los tontos que tienen la cabeza vacía son los que no saben aprovechar los sollos que se les van de las manos. Con esto ocurre, sino igual parecido, como con las angulas que se criaban donde yo tuve el ventorrillo, en el pantano de el Guadalcacín entre Jerez y Arcos de la Frontera, que allí no se apreciaban y en Alemania tienen un precio fabuloso.

Con la vivienda pensaba de sorprenderte, pero estoy tan emocionado, que no me puedo aguantar, y te adelanto, que cuando llegues irás derecha a un cuarto de baño, no porque vengas sucia del viaje o que yo tenga deseos de 'mojarte', sino que esa es la vivienda que tengo. En lo que antes se usaba para el baño tenemos el catre, al lado donde está el lavabo tenemos una cocinilla eléctrica que sirve para todo, desde guisar hasta de calefacción. Esto último cuando la dueña de la casa no lo vé, o mejor dicho, la inquilina, que es una vieja que tiene la mitad de su vivienda realquilada a los 'Gastarbeiter', a otro matrimonio español le tiene alquilado el cuarto de los trastos

Después de todo, le daremos gracias a Dios, porque al fin y al cabo, hemos encontrado cobijo, peor lo hacen algunos dueños de vivienda, que no se las alquilan a los extranjeros que tengan el pelo negro y apellidos del sur de Europa, o norte de Africa, como algunos, yo diría retrasados mentales, que les llaman a la Península Iberíca, (o Barataria como tengo yo por mala costumbre de decir, no porque fuese tierra de Sancho Panza, sino por lo barata que resulta para los turistas0. En fin, cuando tú, ya a Dios Gracia, estés aquí, por tus propios ojos te desengañarás: "cómo nos envidian estas gente', no porque comiendo ajos estamos muy sanos, sino porque somos los únicos en Europa que conservamos, según ellos, el "Nationalismus', que según dicen los que saben de estas cosas, es primohermano del 'facismo'. Aunque yo creo que si ellos ganan, suprimen lo de 'hermano', porque el que no fuese - en aquella época - alemán de pura raza, a lo máximo que llegaría si lo dejaban, a eso, a periente lejano pero muy cerca para el 'currelo'. Bueno por hoy está bien, porque si no leyendo este 'testamento' no sólo se te van a quemar los garbanzos sino que vas a perder la radio-novela.

Con Abrazo para los niños. Adiós.

Algún tiempo posterior cuando ya él tenía a su Pepa y a sus hijos viviendo en Alemania, y también tenía una vivienda algo mejor, aunque no fuese para echar las campanas al vuelo, pero mejor que el 'cuarto de baño' era. El se dedicó a colaborar para con los demás, entre otras cosas, por la política, que él quería, de que España tuviese un sistema si no igual parecido al de Alemania: muchos fueron los domingos, que era cuando tenía algún tiempo, que se pasó de reuniones y discusiones con los demás compañeros. Hoy él se pregunta: ¿ Y todo para qué? Para que ocurra como ha ocurrido con la parte técnica de la industria, que en lo que él había observado, de que en vez de un ingeniero español ( por ejemplo) copiara lo bueno de un ingeniero alemán, es decir, la técnica que el otro deconociera, ha sido al contrario, el alemán es el que ha copiado, pero como siempre, que lo que se copia: lo inútil, lo deshonesto.

No, él pensaba, si las cosas se repitieran - aunque dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con el mismo obstáculo - procuraría de deshacerse de esa basura que a diario nos invade. Tal vez sea, por lo que dicen algunos pensadores: el hombre está siempre durmiendo, y por eso hay tantas injusticias, por eso hay tantos crimenes y guerras; porque si el hombre estuviera despierto, por lo malo que fuese, jamás sería cazador del hombre, es decir de su misma especie.

No, si él tuviera que empezar de cero, se apartaría en lo que pudiera de todas eses falacias llenas de embustes que a diario se exhiben en los medios: unos como no pueden ser arrieros de una 'recua' hacen todas las artimañas que pueden para ser dueños de un 'mulo'. En otras palabras, que hay algunos que intentan de subir a la cima del monte, para desde allí dominarlo todo y cuando consiguen su objetivo, manipulan a diestro y siniestro, hasta conseguir ser caciques de su tribu, aunque para ello tengan que recurrir a todos los medios, hasta el áuto-de-exterminación' si es preciso. O sea, o yó, o nadie.

En lo que él deseaba pasarse el resto de su vida, tampoco era un 'Sanatorio'. "Das leben ist eine schwer zu tragende last", dicen los alemanes cuando a lo dura que es la vida, se refieren. Pero aunque la vida sea dura, será porque sólo tenemos una, lo cierto es, que la amamos con toda el alma hasta perderla.

En resumen, que él algunas veces había intentado, lo que de antemano creía que era imposible, pero que por falta de él no quedara. Aunque nada de importante, sólo unos manuscritos a las editoriales para reflejar algunas de sus experiencias, pero que a él le había costado mucho scrificio para que todo quedara en aguas de borrajas, y al fin y al cabo, como dijo Calderón de la Barca: "La vida es un sueño". Sí, eso cría él, que la vida era un sueño, pero un sueño pesado, como ese que le llaman una pesadilla, que al fin y al cabo, también es un sueño molesto.

Cuando él más pesadumbre acumulaba en su interior, cuando leía o veía, en los medios, los vividores de nuestra sociedad: millonarias, milonarios, hombres de negocios, actrices y actores más prominentes del celuloide etc. etc… Millones por un culo, millones por cambiarse la piel, millones para sostener concubias y eunucos ( aunque no estén castrados, pero ese es su papel). Mientras, millones de niños mueren de desnutrición, por carecer de lo más necesario. Con esto, no es que él estuviese de acuerdo de darles el pan amasado a los que no lo tienen. 'Darles las herramientas de cultivo'. Creo que dijo Marx, si lo dijo. Primero, que el hombre es por naturaleza flojo, y se acostumbra a estar tendido a la bartola y que venga 'el boyero y le eche una pastura', perdón, que boyero es el que cuida de los bueyes y pastura es el pienso que a estos les dá. Segundo, que pan para hoy y hambre para mañana, a largo plazo, nada solucionamos. Tercero, según funcionan las ayudas hasta el día de hoy, la mayoría de los que se benefician de ellas, son señores que tienen la barriga repleta.

No, él veía las cosas de otro modo, claro que lo que él viera, es como si lo ve un ciego, pero aún así, creía que hay que participar más directamente, como le había escuchado decir a su padre cuando él era niño: "el obrero ( en nuestro caso el pobre, el necesitado) mientras delegue en otro, el otro lo engaña'. Se comprende, que todo no se puede hacer directamente, pero por lo menos educar a los pueblos, si que se puede hacer. Sería en lo único que él estaba de acuerdo con eso que les llaman la homologación, en que a todos se educaran por igual, pero entonces otro 'gallo cantaría' que algunos 'polleros' no les interesa. Está mucho mejor, (para algunos) continuar - como decían del célebre Picasso - '¡ viviendo en París con un arca llena de caudales, se puede ser comunista!'

Una vez a él le dijeron, que las cosas mas importantes de este mundo son dos: poder y querer. Lo primero, no hay que ser muy inteligente, para comprender que es coto vedado de los 'mejores', es decir, de los que son menos y por eso son mejores y tienen privilegio. Lo segundo, por el contrario, está asequible a todos, a los mejores y a los peores. Y él, cuando con lo primero no podía, se contentaba con su deleite fijo en lo segundo, pensando en la fantasía, y en la ficción, en algo que no tuviera tabú, en algo donde distraer su humilde y pequeñita filosofía.

De todo lo que él pensaba, lo que más le encantaba, era las cosas que había visto en la 'tele' u oido en algún medio. Por esta vez estaba viendo el 'primate' en la segunda cadena de la Televisión Alemana. Como podía observar en el ordenador: el 'homo sapiens' o el homo habilis'o como les quieran llamra los científicos a ese monstruo, que según parece, que el primate o primer hombre, pero no el bíblico, sino al que cree la ciencia que podía tener sus principiuos en Africa. Como él no sabía que clase de 'homo', de lo que sí estaba seguro, de que no era homosexual, porque esos llegarón más tarde, le llamó la atención de que saliera, por primera vez , de Africa, y de allí para todo el mundo. Pero a él y a nosotros los europeos, el 'primate' que interesa es, el que salió con dirección a nuestro continente, que por hacerle la contra al otro que salió para Asia - que lo haría por donde es hoy el Canal de Suez - partió derecho hacia el Estrecho de Gibraltar, cuando aún no existían los ingleses ni yanitos, igual que lo hacen hoy, el que lo consigue, los africanos que lo cruzan en las pateras o depósitos de cadáveres. Pero el 'primate' que aun conservaba el instinto animal, que todos saben nadar sin que les enseñen. Y este primate o primer europeo, al llegar a la orilla de Tánger, divisó Tarifa en la orilla opuesta, y como no tenía ni 'patera' ni 'patín', ni inteligencia para buscarse allí, donde aún se hayaba, las 'habichuelas' y los 'garbanzos', creyéndose que el estrecho era un arroyo: se tiró al charco de cabeza. Y entre lo que él sabía nadar por el instinto, y la levantera tan fuerte que aquel día soplaba, fue arrojado a la duna por la orilla de Tarifa: ¡ Tuvo suerte que no le vieron! Y con el baño se quedó blanco, sin recurrir al uso de cirugía como Michael Jackson…

Así, que ya nuestro 'Primate', que no hay que confundir con el otro, con el que está en la selva saltando de rama en rama cuando le dejamos tranquilo, se dedicaría a poblar Europa, o como se llamara entonces: de blancos, de rúbios y de pálidos, según el lugar que iba ocupando. Después este 'homo' volvió a Africa, es decir, a su lugar de origen, no para volver blancos a sus primitivos hermanos, sino para ponerlos 'verdes'. Más o menos, como hacen hoy algunos del Continente Americano, cuando vuelven a Europa en busca de su tierra de origen -que los que un día tuvieron la suerte de no emigrar- los ponen 'moraos'. En cuanto a él, creemos que se expandió por la Republica Federal de Alemania igual que la ceniza de Gandhi por la India, y ya no es ni de una parte ni de la otra, ya sólo confía en uno, que nadie lo ha visto, pero que todos, cada cual a su manera, confían en El; por ésta vez con mayúscula. Y él ( con minúscula) o con letra pequeña, también irá allí, donde dijo el poeta que se juntan todos los ríos grandes y pequeños, y los medianos arroyos. ¡ Será así! O ¿ Allí también habrá clases,? pero él confía en que el que se va no vuelve, muy mal no irá.

Sábado a 4 de agosto del 2001

Juan F. Diaz Ruiz. Dortmund, R.F.A.

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Música midi: Entre dos aguas, Paco de Lucía.