HISTORIA DE JUAN MORENO EN HOLANDA

Por Pilar Moreno Recio

 

Mi padre, Juan Moreno Barrado, natural de Madroñera ( Cáceres) pero afincado en Moraleja (Cáceres) fue uno de esos españoles que tuvieron que emigrar a Holanda en los años 70.

 

 

 

 

Después de pasar un reconocimiento médico y arreglar papeles en la oficina de inmigración de Cáceres, un 23 de febrero de 1971 sale un tren lleno de inmigrantes de la estación de trenes de Cáceres con destino Hoogeveen, Holanda. Es un viaje largo en tren hasta Francia, donde hacen noche y desde allí el gran grupo que sale de Cáceres se divide encontrando destino en diferentes países (Suiza, Francia, Holanda...) Aproximadamente 80 personas siguen el viaje con mi padre hasta Holanda entre ellas cordobeses, gallegos, canarios y recuerda que aproximadamente había unos diez cacereños en la partida. Continuó camino hasta Rótterdam y de ahí llegó a su destino: el campamento Woonord Ten Arlo, en Zuidwolde.

En el campamento Woonord Ten Arlo estuvo seis meses y después residió en el pueblo de Hoogeveen una residencia de la fábrica que la llamaban "Casa Beatriz" donde se quedaban los trabajadores. Durante el tiempo que estuvo en el campamento la empresa le dio una bicicleta a cada trabajador para que se pudieran desplazar al pueblo de Zuidwolde

Juan Moreno en Casa Beatriz donde residia.

 

Juan (derecha) junto con otros amigos españols en un bar holandés. El nombre del segundo es desconocido y el tercero es Antonio Alvarez Galán, de Villa Mesias C.C. y fue compañero de habitación de Juan.

La fábrica Os de conservas, en Hoogeveen es el lugar donde trabajó durante un año. En esta fábrica de conservas (productos de la marca Iglo) trabajaba ocho horas diarias, alternando, una semana con turno de mañana y otra semana con turno de noche. Después de que se acabara el contrato por un año, mi padre decidió volver a España. El asma le hacía imposible trabajar en la fábrica. Después de tres primeros meses de paro, volvió a retomar el trabajo en la construcción. Estuvo con la empresa de construcción Colomina unos años. Después de este trabajo entró a trabajar en el ayuntamiento como empleado fijo en la limpieza donde ha permanecido veinte años hasta que se jubiló a sus 65 años.

 

En el trabajo con el uniforme del oficio.

Juan con la bicicleta de la empresa.

 

Mi padre es un poeta y en el tiempo que estuvo en Holanda escribió estas líneas de su experiencia como emigrante. Es un poema que habla mucho de la situación de los trabajadores españoles en Holanda. Es una poesía con mucho significado.

Su título es Poesía.

 

Españoles en Holanda

vamos a españolear.

Se salen los españoles

y llegan los extranjeros.

Se pasan sus vacaciones

entre hoteles y merenderos,

y después salen diciendo:

"En España están los buenos."

 

 

Los tienen en Alemania, Holanda, Francia y Suiza.

No hay bastantes con los hombres,

que hasta las mujeres migran

porque las he visto yo

en el tiempo de la vendimia.

 

En Suiza no se está mal

es un terreno muy bueno.

Y yo cambié de país

por el cambio del dinero.

Yo trabajaba en Holanda

país de los emigrantes.

Nunca tendré esa alegría

de mi provincia de Cáceres.

Trabajé allí en Hoogeveen,

pueblo de sangre holandesa,

campamento de Ten Arlo,

es mi propia residencia,

donde paramos, dormimos

también nos ponían la mesa.

Unos ochenta españoles,

nos sentamos en la mesa

no hablaban en todo el día.

La fábrica es bastante grande,

el trabajo es la conserva.

En cuanto olían la sopa

parecen que le daban cuerda.

Los hay de varias provincias,

disfraces de esas tierra:

Uno se deja la barba,

otros se dejan el pelo y

otros iban a poner el giro paŽ

mandárselo a la casa del abuelo.(1)

Y los días de trabajo todos íbamos en patrulla.

Y el sábado y el domingo lo pasábamos ancá la rubia.( 2)

Con cuatro bailes y risas y otras cuatro cucañas,

al medio mes de cobrar, no teníamos ni una castaña.

No es que se diga de todo, que no nos queda un florín.

Se podrían contar muy pocos los que sabíamos vivir.

El día más señalado era el día de la firma,

el papel que dan de pago.

Nos ponía a todos fatal.

Parecíamos los españolitos soldaditos del Vietnam.

Que junten a las naciones para que se lleven bien y aquí acaba esta historia

de estos pobres emigrantes que con pan y mantequilla nos vamos a poner brillantes.

 

Juan Moreno Barrado. Hoogeveen, Holanda 1971

 

  1. La casa del abuelo era el lugar desde donde enviaban el dinero a España. Su doble sentido también puede dar a entender que enviaban el dinero al abuelo a España.
  2. La rubia era un bar particular donde quedaban los fines de semana para divertirse.

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